El fin de todas las empresas es ganar entre lo invertido y lo facturado, es decir, obtener un margen positivo. El margen es escurridizo, difícil de controlar y dependiente de la voluntad de las gestiones de cada área y profesionales de la empresa.

Toda actividad en una corporación va dirigida a asegurar el margen; Un proceso que se inicia con la toma de conciencia por parte del profesional de que su herramienta de trabajo se basa en un empleo eficiente del tiempo. Para decidir en qué invertir el tiempo, debe hacer trabajar su cerebro, y no confiar en el factor suerte.

Hacer trabajar el cerebro y administrar el tiempo son las dos herramientas para conseguir el margen, entender la esencia de la empresa y analizar si el entorno es propicio para el éxito.

Para ello, es importante saber transformar los problemas en nudos, para resolverlos y detectar a los profesionales que no cumplen sus objetivos y perjudican al equipo tribal. Si además estos profesionales no reaccionan y no cambian de actitud, se convierten en una de las más grandes fisuras del margen: los Happy losers.

En un terreno laboral donde domina la prepotencia, el conflicto y la indiferencia, se abren fisuras a través de las que se escapa el margen. En este sentido, aquello que puede ayudarnos a normalizar nuestra corporación es el factor HHA: Humildad, Harmonía y Afecto. ¡La calidad humana se contagia!

Todo puede fracasar si en el “acto de vender”, el comprador supera en capacidad al vendedor, lo domina psicológicamente. Es la mayor causa de fracasos de la fuerza de ventas en negociaciones B2B. El conocimiento del yo, y de nuestro comportamiento ante el comprador, el otro, es vital.

Cerebro, tiempo, esencia, equipo tribal, Happy losers… y no confiar en la suerte. He aquí las claves para gestionar con éxito nuestras organizaciones. Estar atentos a todas las circunstancias de la empresa y ejercer la crítica como buena práctica unificadora. Para consolidar la esencia de una corporación y garantizar el margen.