Todo lo que realiza un hombre puede ser superado por otro. Es así como surge el reto de la neuroeconomía, o la observación y verificación de las posibilidades de la mente humana cuando actúa en beneficio propio ante una decisión cognitiva, y que afecta de forma positiva o negativa a la consecución de una meta, problema o nudo a resolver.

Se trata de ayudarse de las disciplinas que componen la neuroeconomía, es decir, de las neurociencias, la economía y la psicología. Y del nuevo universo que surge con ellas, y que plantea la toma de decisiones en base al conocimiento y al uso de la información que almacenamos en las distintas partes de nuestro cerebro. Desde los pensamientos y recuerdos, hasta lo que hay detrás de la “puerta cerrada”, un difícil concepto definido como “lo que no sabemos que sabemos”. Si todo ello se ordena y se sabe utilizar, puede ayudarnos a decidir. En el campo empresarial, además, nos ayudaría a saber qué hacer para asegurar el Margen.

Hoy en día, contamos con un amplio conocimiento –o al menos las herramientas para llegar a él- sobre la incidencia de las emociones en el comportamiento humano. Es la forma de crear pensamientos laterales, de donde surgen a menudo las grandes ideas, que en la mayoría de los casos suelen ser fruto de reflexiones y decisiones impulsadas por el conocimiento que guardamos en el inconsciente. Pero esto sólo le sale a quien ya sabe usarlo, a quien tiene la capacidad de asimilar gran cantidad de información para la toma de decisiones. Todo esto es lo que lleva a los profesionales a establecer un paradigma de trabajo: ser consciente de lo que se sabe para utilizarlo y trabajar con pocos datos: sencillos, visuales, y de tendencias. Así es como se pueden tomar decisiones en segundos.

Es evidente que las empresas que progresan sin contemplaciones, actúan sin contemplaciones tomando decisiones rápidas, gestionando proyectos originales y, sobre todo, utilizando las neuronas y el conocimiento de las personas que las integran.  

Aplicar la neuroecomía como concepto y, en concreto, las herramientas para conseguirlo, es aplicar lo máximo que puede obtenerse del conocimiento de los profesionales de una organización. De esta forma, la gestión del margen a través de estos principios, es una actividad imparable una vez iniciada.

Todo el tiempo que empleamos analizando, hay que utilizarlo decidiendo y valorando la tendencia de la decisión para re-decidir, y combatir las debilidades de la empresa proyectando nuevos horizontes con la gestión del talento de todas las personas que intervienen en la anatomía del Margen.

En las cuatro siguientes publicaciones, estudiaremos cómo aplicar la neuroeconomía en el ámbito de instrumentar la Línea de Flotación del Margen, como tesis ejecutiva. Muy interesante.