En la mayoría de las empresas con desviaciones, la situación del margen es evidente. Es el resultado de comparar lo presupuestado con la realidad, cuyo valor resulta de sumar lo bien hecho y restar lo mal hecho, de lo trabajado y de lo no asumido. Es el mundo de las fisuras del margen.

Aceptar la posibilidad de tener fisuras en el margen es el inicio de la solución. Hoy, todo cambia rápidamente. Por ello, hay que mirar más allá de los clientes y la competencia, por el retrovisor. Ver lo que sucede, exclamar un “¡Abrase visto!” ante un objetivo no logrado, y no aceptar respuestas del tipo “¡Si te he visto, no me acuerdo!”, cuando el margen está en juego.

Una fisura en el margen es la brecha por donde se nos escapa el beneficio pactado con nuestra organización. Las causas son siempre previsibles, ya que hasta la imprevisión debe figurar como variable. Por ello, detrás de una fisura del margen, siempre hay un profesional cuya misión es preverla de antemano. La voluntad, la capacidad y los medios disponibles de este profesional, son la estrategia más inteligente para luchar contra cada fisura en el margen.

Es evidente que las organizaciones que cumplen sus objetivos se lo deben a todos los profesionales de su equipo, sea cual sea su especialidad, formados y motivados para actuar como detectores de fisuras. Profesionales siempre alerta y dispuestos a decirlo alto y claro: en las pérdidas de margen, siempre hay alguien que debe responder.

La visión más realista de los ejecutivos no es la de trabajar para facturar, sino para asegurar el margen. De ahí que nuestro planteamiento corporativo ante el mercado debe pasar por preguntarnos: ¿qué acciones debo tomar para asegurar “este margen”? Esta focalización de los medios inteligentes de la empresa entorno al margen, es la aportación de todos al bien social, es la práctica de la inteligencia social.

Todo directivo que se precie, todo empleado que necesite asegurar su salario, no puede engañarse por el resplandor de la facturación, sino considerar de forma positiva el margen en los productos de su empresa.

Cada fisura del margen pone en riesgo la contraprestación por tu trabajo ¡tu sueldo!… ¿La mejor recomendación? oír, ver y no callar. Si detectas fisuras, denúncialas lo antes posible para corregirlas, sean o no de tu ámbito de actuación… 

¡No dudes en actuar ante las fisuras del margen! Es más,… ¡espéralas! Son una realidad.