En una organización empresarial moderna los responsables de decidir su destino deben tener la mente activa y fresca, nunca fatigada o indiferente. Para ser una empresa creativa el equipo de dirección ha de cumplir esta condición.

Cuando se requiere creatividad no hay vacunas milagrosas para que las mentes pasen de la hibernación a una actividad triunfal. El escenario para una conducta verdaderamente creativa tampoco se logra elaborando elucubraciones permanentes.

Los profesionales creativos, en ocasiones, no están valorados por los trabajadores que mantienen una posición conservadora porque no se hace patente que el día a día se crea sobre actividades que en su origen fueron iniciativas con el marchamo de nueva creación. Vivir al día y no pensar en el mañana es la señal que dictamina el síntoma de la ausencia de creatividad en una compañía.

La intuición y el instinto son nuestros mejores aliados y, si detrás hay experiencia, utilizar estos valores de los miembros de una corporación es comprar un billete para su futuro. Dedicar tiempo a esta labor es función del gerente, así como alentar al equipo o implantar que el futuro depende de la creatividad para asegurar la innovación (factor fundamental en todos los sectores para tener una parte del mercado).

La osadía de la ignorancia, o como escribió el filósofo Alfred N. Withehead: “la naturaleza del futuro es ser peligroso”. Esta percepción está relacionada con el miedo a que cualquier cambio nos haga perder lo que tenemos. En una organización empresarial hay que dejar paso a las personas creativas, independientemente de sus conocimientos, ya que no hay master que logre como resultado “ser creativo con éxito”; al igual que no hay abogados que aseguren ganadas las causas o economistas que obtengan siempre los resultados económicos deseados.

La creatividad es predisponerse a estar atentos a las señales cotidianas subyacentes que señalan su presencia. Cuando este profesional creativo lanza la idea al equipo y éste está listo para entenderla, para participar en perfeccionarla con nuevas premisas que permitan acotar su contenido, sólo quedará desarrollar el proceso de creación.

La indiferencia es enemiga de la creatividad. Toda idea requiere un proceso y dependerá de éste su éxito. En un equipo creativo todos tienen su trabajo: detectar, analizar, procesar, realizar el enjuiciamiento final y desarrollar el proyecto si hay consenso. Si en una organización no se ejecuta el consenso creativo, la creatividad es la gran ausente.