Los puestos claves de las empresas y de las instituciones están ocupados por las generaciones que se formaron viendo la tele como novedoso medio de comunicación y un cine que el soporte atractivo eran los actores más que la tecnología. Esta generación ya casi ha dado el carpetazo a la de la radio sensacionalista y la tele en blanco; vaya, los caducos veteranos de los sesenta.

Los gamers vienen apretando a codazos, son los jóvenes que se han formado viviendo la tremenda evolución de la comunicación:

e-mail, mensajes sms, la playstations. Su sistema cognitivo ha recibido estas sensaciones y como acto reflejo ha creado sus valores y obligan a las empresas e instituciones a re-inventarse, a abrir sus puertas a esta forma de entender lo que el perfil gamer puede aportar a las mismas.

Tienen nuevas cualidades cognitivas,las adquiridos con los videojuegos, que les permiten como en estos, el aumentar su capacidad de proceso de datos y hacer múltiples combinaciones para superar todo tipo de situaciones; con el único objetivo de “ganar” de “ser el héroe”.

Hoy, la globalización requiere por naturaleza de la misma, profesionales que tengan valores adaptados a las reglas subliminales de la misma. O sea, a jugar con sus mismas reglas y una de ella es, que todo cambia de forma rápida y en todas direcciones.

El impacto de la gamers generationen, como comenta Antonella Broglia [1], […identifican las cualidades y talentos típicos de quien ha crecido jugando, como la conciencia de que todo el mundo puede ganar, de que no importa la derrota ya que siempre se puede volver a empezar, de que es el grupo y no el jefe el que te enseña. Y que los jugadores no sólo son seres perfectamente capaces de vivir y trabajar en grupo, sino que tienen inteligencia emocional desarrollada y dotes para ser buenos jefes en esta nueva economía.] Una muy buena noticia ya que […los autores desmantelan los lugares comunes que tachan los videojuegos de actividad peligrosa, violenta y alienante.]

Algunas cualidades, que los detectan como gamers a estos jóvenes con: ganas de aportar valor; si ven la competencia en todas partes; para ellos ganar lo es todo; les interesa y apasionan estar sumergidos en gran cantidad de datos y aunar factores para la toma de decisiones; no creen en el clásico jefe y no lo obedecen sus órdenes, pero si en el equipo y sobre todo en el guía de sus estrategias. Y lo mejor tienen deseo de aporta algo a la empresa y creen que pueden mejorar el mundo.

La esperanza está en que los boomers, sepan pasar la antorcha sin quemarse a lo jóvenes gamers y verlos como valiosos… [recursos para las empresas hoy y en grandes CEOs para mañana, y, superando pacíficamente el gap generacional.]

(1.- Referiéndose a un estudio: The kids are alright, de John C. Beck y Mitchell Wade publicado por Harvard Business School Press, 2006-)