Colinas azules ¿Tienes ese producto estrella que hace ganador hoy y que asegura tu negocio?… ¡qué afortunada es tu empresa! Disfruta este momento.

Sabes lo de la “i” de “innovar”, sí, lo de crear productos nuevos, que sean singulares, que impresionen al consumidor cliente; asunto nada fácil de resolver, como bien sabes; se trata de obligarse a hacerlo como un acto de fe y forzados por la necesidad en un momento en que tu empresa lo requiere. ¿Seguro que ya has pasado antes este síndrome? Y si aquí estás, es que lo lograste superar en su momento.

¿Recuerdas la última novedad que aportaste a tu empresa?… y que condición era la singular en tus productos hace diez años?, ¿por qué tú sabes?, que si el consumidor compra tu producto y no el de la competencia es, porque tiene ese algo singular; “lateral” como diría Kotler en su reinvención del marketing o sea, que crecemos pasando de lo singular a lo “más singular” y con ello poder navegar en el  “océano azul” de Chan Kim, como sentencia magistralmente en su obra para asegurar condiciones de marcado.

El propósito de innovar y analizar la trayectoria de la empresa, no es suficiente, ¡hoy no es suficiente!, hay que hacer más y además, hacerlo rápido, con pocos datos y como el efecto globalización, empujando… y, que, ¡como empuja!… lo que hoy tiene su nicho de mercado y margen… mañana ese mismo mercado reduce el margen y además te exige más prestaciones… Una puerta de salida es, forzar nuestra capacidad cognitiva, saber como exprimir sus posibilidades y neuroeconomizarnos o sea, pensar de forma neuroeconómica, sí, aprender Neuroeconomía, y caminaremos de forma optimizada por  los mercados en la peligrosa “tierra plana” que describe Friedman.

¡Stop!, si tu empresa esta dentro del margen objetivo; en el momento el de los buenos resultados es cuando hay que preguntarse: ¿hoy, todavía resisto?, y ¿hasta cuando disfrutaré de esta bonanza?… ¡vaya!, que es el momento de aplicar los principios de la joven Neuroeconomía, como instrumento para predecir el futuro de tus productos y predisponerte al ejercicio de innovar, a reinventar… y aplicar el “toda-vía”. Sí, a pensar, a mirar en todas direcciones y predecir cuando debes de ¡alto!, ahora ya tengo que crear para tener otro nuevo producto que satisfaga la exigencia del mercado y puedas permanecer en la “vía” del éxito como: “El Marketing del Toda-Vía”.

La globalización es el revulsivo para que nazca el “Marketing de la Predicción”; ese que obliga al ejercicio de pensar en lo que aún no se ha inventado; ese de la innovación como vía para el mercadeo basándose en la Neuroeconomía como la predicción acertada, como catapulta para avanzarnos en el futuro y en definitiva al continuo Pilotar el Margen.