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Quienes manejan los depósitos de dinero y su trouppe de analistas financieros, antes del agosto del 2007, ya era una realidad incipiente el prever esta crisis sistemática global.  ¿Qué los bancos no se presten dinero?, es como la antigua corte de Egipto,en que se repartía en poder entre el faraón y los sacerdotes, a cuenta de la venta de las cosechas que cultivaba el pueblo y que a su vez, este lo tenía que volver a comprar, para comer y sobrevivir, necesidad vital en los seres humanos. Los ciudadanos son la moneda de cambio.

¡El capitalismo sin capital! Los antes sacerdotes en las últimas décadas han sido los pillos seudo empresarios del mundo de la vivienda, y los listos, mal llamados emprendedores, que han creado la sociedad del consumismo en esta última década, para desgracia sobre todo de las nuevas generaciones de jóvenes que han perdido su horizonte natural por otro virtual, en el que el “trabajar” y "poder pagar" son verbos complejos de ejercer y crearse un futuro que controlen con lo que ellos, puedan alcanzar solo con sus propios brazos. El mundo de la voracidad sin límites para el consumo, es el que te han hecho aprender hasta ahora, como el estado de bienestar que te interesa ¡No te equivoques! y desaprende.

¿Cómo protegerse?: No te creas lo que quieren que te imagines. ¡Aplícate! el empezar a retroceder del consumo a lo vital. ¡Créate !tu “egoeconomía” con los medios que se disponga. Volver a orígenes del los 80. ¡Culturízate!,  para tener conocimientos y no creerte a los políticos. ¡Prepárate! para aprender a guardar rencor, por mentirosos compulsivos, a los economistas que como una secta de inútiles parlanchines, no ha sabido detectar y analizar los hechos. El odio también da fuerzas,que son necesarias, ahora que de detecta este modelo económico que ha engañado al pueblo consumidor.

Ellos, muchos de ellos también tendrán que regresar a sus posiciones de los 80, pero en su caso con los bolsillos llenos para ellos y para sus posicionados amigos políticos miopes y sordos. El capital se queda sin margen. Los ciudadanos se quedan engañados por la política de consumismo que le han metido en el cerebro. Los políticos escondidos detrás de sus sueldos. El ciudadano necesita una pedagogía para aprender ahora, el como sobrevivir ante estos riesgos sistemáticos, pero ante los no análisis y la imprevisión, todos los que mandan y opinan han pasado de la pedagogía a la demagógica.