Blog_Cielo rojo_2 La sociedad financiara y política ha perdido la confianza de los ciudadanos, en todos los segmentos de la población, y sobre todo en aquellos en que el colmillo de la crisis de está o hará un daño terrible. Lo empresario sin recursos propios, es un nuevo mundo de problemas. Y, los empleado que ha confiando su futuro a las decisiones de los directivos de las empresas que han activado la deslocalización es otro universo de incertidumbres. Ajustes de plantillas para alinearse con la demanda del mercado en el segundo lugar y la no disponibilidad financiera conducen al paro de la fuerza de ventas. Ello produce tres casos ante la crisis: el empresario, el trabajador y el trabajador en desempleo.

 

El capitalismo dio paso al ultracapitalismo , y el socialismo moderno ha sucumbido ante poder capitalista, como es evidente por la crisis. La globalización económica y unos medios mediáticos alineados han provocado que el consumidor se haya lanzado a comprar un nuevo estilo de vida/estatus insostenible. La sociedad se ha transformado de productora a consumidora. Los productores y especuladores han producido, no para satisfacer las necesidades de la sociedad, sino para obtener unas ganancias netas por plusvalías. Los medios de comunicación, con el consentimiento de los políticos, han confundido al ciudadano por hacerle caer en el error que el estado del bienestar está en consumir, empujándolos a generar un estado quo, en que además de lo necesario para vivir, aspirar a poder tener una vida repleta de todo tipo de ilusiones, aspiraciones y ficciones fuera del límite posible de la economía natural que le corresponde a cada entorno social. Las nuevas generaciones de jóvenes, en la mayoría, no saben apreciar que para los logros sociales hay que trabajar, y que el papá estado no da nada de nada. Hemos desalineado le nueva fuerza del trabajo en nuestro país.

Un una época el valor de los productos o mercancías, estaban muy relacionados con la aportación de la mano de obra. Es decir que el valor estaba en parte en la fuerza de producción. Hoy no es así, se ha roto el trinomio [mercancía – dinero- mercancía] para pasar a la fórmula: [Dinero – mercancía – dinero]. Sólo la plusvalía como valor añadido es lo que vale, el antiguo valor/precio se pierde. Quien controla “la diferencia”, el valor añadido es quién hace el negocio. Quién ha tenido el dinero para comprar y entrar en este círculo, son quienes han dislocado el valor/precio de material primas, los productos, servicios y sobre todo bienes.

El mercantilismo como valor del trabajo o fuerza de trabajo ya no es quién pone los precios. La oferta y demanda provocada por la publicidad o las falacias manipuladas o surgidas de la espontaneidad, son quienes han creado productos de ganancia neta que es la que genera la deseada plusvalía. Los modelos económicos estrujados por la codicia de las personas ubicadas en puestos con información, aprovechan para acopiar el dinero de los demás, con su capacidad de seducción para ilusionar a millones de cautos ahorradores potenciales, a los que se les aseguraba un estado de bienestar inagotable.

Hasta la derecha defensora del ultra capitalismo se ha vuelto estadista y keynesiana con la crisis, citando para ello los casos de Sarkozy o el de Bush, que antes de dejar la presidencia se vio obligado a abandonar sus principios liberales y comprometer recursos públicos en el rescate del sistema. La sociedad se ha transformado y quebrado el ultracapitalismo, No hay modelo económico capaz de generar un levantamiento de plusvalías o beneficios que puedan enjuagar las pérdidas que los millones de empresas y núcleos familiares afectados por un endeudamiento sobrevalorado en bienes.

Sin modelo económico, ¿a dónde vamos?, ¿cómo podemos comparar?, ¿qué decidimos y en que dirección? La evidencia es que si nos desnudan, solo podemos contar con nosotros mismos y hasta dónde la mano nos alcance.

El nuevo emprendedor <crisis-entrepreneur>, está solo y solo le queda ajustarse a la economía de “Vivir los hechos”, es decir a su ego-economía. Aceptar y no perder el tiempo en entender lo sucedido, que los economistas ya se lo narrarán en tantas versiones como seudo-gurús existen en este campo. Poder tener la opción de sobrevivir, es pensar el egoeconomía.

No esperar del entorno ayuda para corregir lo errado, es la primera realidad a asumir por empresarios y familias. Valorar la proyección de la realidad de hoy a corto plazo, y empezar a tomar medidas correctivas de ajuste ahora como en el mundo empresarial el ajustar los medios de producción de la empresa al presupuesto que ordena el mercado del nonsumer. El las familias, posiblemente haya que retroceder en el estatus, reducir gastos y los miembros más jóvenes entender que hay que trabajar para aportar ingresos al núcleo familiar.

Empresario: La economía de vivir los hechos es plastificar el cerebro para innovar, entendido como el transformar los productos que se saben fabricar al requerimiento del nuevo marcado de nonsumer. No inventar, ni invertir medios económicos en “ideas” que no tengan consolidadas su retorno económico a plazo inmediato. Hasta que nuestro país se sitúe en el lugar que le corresponde por su endeudamiento externo y la reducción del PIB, toda inversión puede estar perjudicada por eventos predecibles que se sucederán.

Trabajador con trabajo: Ajusta tú presupuesto familiar en un treinta por ciento menos, ¡fuérzalo! Para ver si es sostenible. Aunque no sea ahora de obligado cumplimiento, entrénate. La “política de gastar”, la de consumir para que el mercado crezca, debe de hacerla quién tenga dinero para gastar.

Trabajador que te quedas sin trabajo: No confíes en las ayudas, que solo estarán disponibles si la deuda externa de España se puede paliar a medio plazo y no tiene por que ser así. Como en otras cosas, que increíblemente han ocurrido, puede llegar a desmontarse la arquitectura económica del país. Es el momento de valorar ¿dónde hay trabajo? Para ti y para los tuyos. No lo dudes, ejecuta un cambio de vida, ya que el estado del bienestar se ha acabado. La formación profesional, para adquirir nuevas habilidades es el pasaporte para lograr trabajo. No te quedes contemplativo, y analiza las posibilidades en otros territorios. Si eres especialista en una actividad, es justamente lo que en países emergentes se requiere. Saber mucho de algo es un activo, que siempre puede tener un comprador.