Platos mozzarela 1(20) Nada se resolverá si el empresario no recibe los valores desde fuera de su empresa y desde dentro, que debe de utilizar para transformarlos en riqueza. La realidad y credibilidad del empresario, emprendedor o líder, es que en la actividad económica que realice, desarrolle y promueva estos valores para que obtenga el MÁRGEN en forma de dinero y pueda atender la egoeconomía de las personas de su organización, el pago de los impuestos y su propio beneficio. En la micro y pequeña empresa este orden es el que rige para mantener la estabilidad en el tiempo. Hoy la crisis rompe este equilibrio no hay “valores externos” el mercado no demanda lo suficiente; la administración no flexibiliza los tributos a las realizad del capital circulante; y los empleados tienen justificadas dudas en su futuro inmediato y poco pueden hacer ante las dos situaciones primeras.

¡Ahí esta el verdadero problema de la crisis!, que la gran la mayoría de las personas aún hoy para ver quién les soluciona sus problemas miran a un lado y a otro de su puesto de trabajo. Este es el gran error y el segundo y que aún tiene más repercusión es de estar perdiendo un tiempo irrecuperable en visionar la necesidad vital de tener que aprender a hacer nuevas cosas. Todos tenemos que generar una nueva forma de pensar, emplear el tiempo y sobre todo el adquirir nuevas habilidades para detectar oportunidades para “nuestras empresas”,

sobre todo en las micro y pequeñas, en las que debe de cambiar al orden hasta ahora natural por uno nuevo resolutivo y que se activen las personas ante los hechos aportando su natural sentido de supervivencia empleando su imaginación y el conocimiento.

¿Dónde esta el problema? pues en que las personas de las organizaciones el Estado del Bienestar las ha acomodados a tener resultados hasta ahora con una rutina de trabajo que ha sido suficiente y que en la mayoría de los casos no han tenido necesidad de plantearse que “su futuro” podía tener los días contados, han creído en que la suerte estaba de su lado y hoy esta se ha esfumado. “Hoy el lugar de la suerte lo ha ocupado la crisis”.

Este reportaje de E.Punset los explica muy bien <El poder de lo inimaginable>, explica comentando a Nassin Taber, como el problema es que “no sepamos que no sabemos lo que nos pasa”, ante sucesos impredecibles <cisnes negros>, pero que ocurren como ahora la crisis que nos ha dejado clavados ante el futuro.

La información hoy intoxica a las empresas y las distrae para que activen sus activos en la dirección de la crisis y en el sentido de que esta sea una oportunidad.

Todas las personas de las organizaciones deben de trabajar en aportar su talento para encontrar salidas y soluciones. Como dice Antoni Garrell en su post <Crisi, bendicció o maledicció? : “Hablar de crisis es promoverla y callar en la crisis es exaltar el conformismo” entre otras edificantes reflexiones nos ayuda Garrell a disciplinar los valores para la reconstrucción de la economía, como labor de todos y una oportunidad para quienes se perciban de ello.

Las personas de las organizaciones deben de atender a que la suerte no existe, solo deben de confiar en su talento que ahora más que nunca deben de aportarlos a sus organizaciones y que no esperen que de fuera llegaran soluciones maravillosas. Deben de aplicar la formula 30-70 en su plan B, es decir: Dejar de hacer un 30% de sus trabajos de rutina y emplear este tiempo en adquirir nuevas habilidades y conocimientos para hacer potenciar el talento en innovar en producto y nuevos mercados.

Esto es posible si dejamos la posición de “no aprender que no aprendemos”.