_Carracas El título del artículo del Premio de Economía Rey Juan Carlos I y catedrático de GEI  en la UB que fue director ejecutivo del FMI y del Banco Mundial. <otra gota más para colma el vaso>. Después de asistir en lo que va del año, a eventos, jornadas y forums, organizados por instituciones oficiales, privadas o empresas de TICs y de márketing publicidad, sedientas de “colocar” sus productos. Y, con invitados a informadores de estamentos nacionales e internacionales. En todas explican y re-fomentan, eso de que estamos en crisis y además explican su versión del ¡por qué! ¡Leche, que ya lo sabemos!

Los invitados, leen los memorizados titulares de la prensa económica para no equivocarse en los datos cada vez “mas rojos”. Muy pocas veces se escucha algo nuevo y nunca una propuesta que tenga un abanico genérico.

Se elude siempre, dar la clave a las empresas sin posible financiación. Los representantes del Ejecutivo y gurús, en todos los eventos, artículos y clases magistales, repiten su discurso aprendido, sus frases: “llegaremos con las TIC a todos los polígonos industriales de Catalunya”… y “estamos para ayuda”, … “hay que potenciar el talento”,… “sobre todo, hay que innovar”,… y “objetivo: exportar y exportar”. Pero, ¿cómo y con qué?; quién dirige la innovación en nuestro país, quién lidera la formación para exportar, asignatura que deben de aprender la mayoría de las empresas de Catalunya.

Hoy domingo, leo en La Vanguardia, este artículo con su singular y suculento título:“Una economía con síndrome maniaco depresivo”. Autor una de las autoridades en el mundo de la economía de España Dr. Joaquim Muns , Y, explica entre otras cosas que:

  • … la economía española sigue un patrón desde hace medio siglo.
  • … hemos pasado a ser el país con mayor aportación al crecimiento del empleo al de mayor tasa de paro de la Unión Europea
  • … más allá de la capacidad tecnológica y de la base productiva del país… las actividades que más han empujado has sido: construcción, turismo , automoción.
  • … tres fases combinadas: la vocación del país por actividades intensivas de manos de obra. La baja productividad de economía. El funcionamiento del mercado de trabajo. Entiendo: <que empleamos mucha mano de obra, con baja productividad, en un mercado de trabajo anticuado>.
  • … que la Historia juzgará a quienes mantienen este inmovilismo.
  • … que la reforma laboral por hacer no será suficiente para salir de la autarquía a la modernidad
  • … el mercado interior, poco flexibles y transparentes y excesivamente regulados “politizados”
  • … mercados anquilosados de baja tecnología y con producciones de poco valor añadido
  • … que en el caso de haber podido devaluar la peseta, tampoco sería una solución, aunque ahora la situación tendría un perfil menos brusco.

Solo resuena el que España de ha convertido, en el mayor creador de paro de la Unión Europea. Que la productividad es baja. Las actividades de la economía se han centrado en la construcción, turismo y automoción. Todo ante la extrañeza de los oradores que representan organizaciones europeas. Todos informan de forma contundente que España ha retrocedido, mejor dicho, No se explican que países de nuevos países en desarrollo hayan pasado por delante a una España que "casi toco el cielo" del crecimiento, pero ahora se le ha roto la escalera. Estos observadores políticamente neutrales, culpan a los que dirigen el país que su retroceder tiene como origen su desidia a tomar decisiones, falta de conocimientos, o capacidad de visionar el futuro y no tener la valentía de reinventase y ejecutar medidas correctivas. Ahora es el momento de "ordenar y mandar" en la dirección de salida y es la misión de los economistas ayudar.

Y el Dr. Muns, como buen economista y sutil abogado, y como muchos de los ponentes de los eventos, no dan su visión para "activar la economía": “NO DAN NUNGUNA SOLUCIÓN”. Ni tan siquiera denuncian a quienes deben de hacerlo. Un país de insignes cerebros, que no saltan al ruedo a torear. Su posición de espectadores con su individual egoeconomía resuelta, en si es, un “síndrome de maniacos observadores” y no es lo que el país ahora necesita precisamente.