Formación, Neuroeconomía, Global Margin Management
El empresario es humano, pero puede llegar al límite de los“adipocitos”
La inventiva y el ingenio para llevarla a término un proyecto empresarial, es la habilidad de los emprendedores. Estos seres humanos tienen una biología para resolver y solucionar imprevistas dificultades materiales y emocionales. Pero cuando su capacidad de resolver se agota, su instinto de conservación los hace replegarse y potenciar toda su capacidad creativa en solo solucionar su egoeconomía, y por suerte no actúan suicidándose como las células adiposas o adipositos, cuando agotan sus expectativas de superar un exceso de su trabajo biológico. Situación que cerca hoy a muchos empresarios-emprendedor y que si él fracasa ante la sociedad, puede poner en peligro económico a todos esos que esperan que tenga una capacidad resolutiva y paciencia sin límites.
… “Las células que almacenan la grasa del cuerpo se llaman adipocitos. Estas células regulan la cantidad de grasa y, cuando acumulan una cantidad excesiva, la expulsan. Metafóricamente, podemos afirmar que estas células son <<guerreros suicidas>>: cuando la cantidad de grasa es tan elevada que intuyen que perderán la batalla y no podrán cumplir la misión que tenían encomendada, optan por suicidarse. Los adipocitos se autodestruyen, pero en el proceso lanzan productos tóxicos a la sangre que contribuyen a la hipertensión, a la diabetes y a alteraciones del metabolismo de los lípidos como el colesterol o los triglicéridos, manifestaciones típicas de la obesidad. Me recuerdan a los suicidas que conducen en dirección contraria y a alta velocidad por una autopista, poniendo en peligro a todo aquello que se cruza en su camino”[1]… narra en su libro el cardiólogo Valentín Fuster. Cuando nada se puede hacer por superar una situación, hasta la naturaleza deja de luchar y pasa de ser útil a peligrosa.
La situación de los emprendedores ante la realidad de que por mucho esfuerzo que hagan no pueden mantener sus objetivos empresariales y cuando los gastos por mucho esfuerzo no los cubren los ingresos, solo les queda reconocer que han perdido <<la batalla>> y deben de replegarse y poner todo su ingenio para lograr su subsistencia. Entender el proceso de eliminación de las grasas con este brillante razonamiento del Dr. Fuster, permite a muchos candidatos a obesos a pensar que se enfrentan a un desequilibrio en sus funciones biológicas. Valga esto como entrada, para la reflexión de que hay que ayudar al que esté ya al límite en la solucionar de sus problemas, o se transformarán en gordos personajes con agotadas mentes y que sin ellos está la capacidad de recuperar los puestos de trabajo perdidos. Las células adiposas se dan por derrotadas y sucumben ante la grasa incontrolable.
El empresario empieza valorar que no ve soluciones palpables para su misión en la sociedad, cada día nuevas situaciones que se le vuelve en contra. Necesita que su "entorno natural " se ponga la día y se reinvente con una “Buena Nueva Educación”, que genere ese conocimiento global y habilidades recurrentes que lo ayuden en su rol de empresario: La sociedad Universitaria, la sociedad Financiara y la sociedad Política. Los tres pilares que soportan la cúpula empresarial. La primera formando a sus docentes con mentalidad global y que lo transmitan a los alumnos. Que reduzca su avaricia. Y, en tercer lugar una reforma en la mente política que les ayude a levantar la cabeza para mirar y simplemente imitar a esos otros países, que si están atendiendo a su tejido empresarial. Que por cierto, es el core donde se generan los ingresos que tanto necesita el país. Todos los que debemos comportarnos como un "activo inteligente" para ayudar el empresario y no un asfixiante tejido adiposo.
[1] Libro Corazón y Mente; Valentin Fuster y Luis Rojas Marcos; edit. Planeta 2008.
Imprimir - 29 Ago 2009 Miguel Carrión


En la segunda generación que esta apunto de coger las riendas de nuestras empresas nos encontramos con la dificultad de esta crisis.
No es justo que tengamos que tirar la toalla en estos momentos.
Creo que hay que esperar a que se unda el barco antes de abandonarlo por lo que pueda pasar.
Lucharemos hasta el ultimo momento y si aun y con eso no sobrevivimos, solo entonces tendremos de comenzar en pensar en otros oficios, pero mientras tanto todo el mundo como un clavo a las ocho en la puerta de la oficina.
No hay que recortar ingresos si no gastos innecesarios.
PD: Si escribo es por que respiro.
Un empujón fuerte a los empresarios de Sant Feliu.
Atentamente
Sergi L.