X_Albisola (3) Las empresas que forman el tejido empresarial de nuestro país necesitan transformarse de forma disruptiva para elevar su productividad a la cota que marcan los niveles industriales de los países emergentes, alto nivel difícil de lograr en tecnologías e ingeniaría fraguado en los mismos por un el eficaz modelo de educación, que genera y arropa a los profesionales con talento.

El empresario creará nuevos puestos de trabajo si genera la innovación en productos en forma de buenas ideas para mejorar la competitividad mejorando las prestaciones de productos o el conseguir fabricarlos a los costes que imponen el mercado internacional. La innovación y el talento, por tanto es el binomio clave, muy bien lo justifica Xavier Marcet en su post <Talent first: no es lo mismo quién haga las cosas>, que recomiendo leer con atención, sobre todo para quienes tienen que “reinventar su empresa”.

Conocimientos, compromiso y un plan de realización, con una clara y definida visión de futuro es fundamental para emplear esa energía empresarial llamada talento. Pero que ocurre… el talento no es gratis, está en los profesionales cualificados en su experiencia y conocimientos y dotados de genialidad que no siempre la organización para que trabajan se lo reconoce y premia. El Talento hace sus maletas y se va.

La empresa moderna tiene que buscar recursos para dotarse del suficiente número de personas con mentalidad global que le permita codearse con su actual o futura competencia, o no tendrá un lugar en el mercado.

No es suficiente el querer salir de la crisis, o el desear tener mejor productividad, si al mismo tiempo no se incuba el talento en las empresas y ahí la universidad tiene mucho que aportar a la sociedad empresarial.

La pyme sobre todo debe de invertir en formación en aquellas personas de su organización que destaquen en voluntad de querer participar y protegerse de las que ocupan puestos clave ganados con los años y que en los mismos no se hayan reciclado para tener asumidos esos imprescindibles conocimientos que la situación de hoy requiere.

Competir es, transformar el talento en activos comercializables y todos el que sepa hacerlo, hay que arroparlo para que se encuentre confortable en la organización de la empresa, se la haga suya.

El futuro al que puede aspirar una empresa, solo es visionable a través de los prismáticos del talento. ¿Y, si no tienes talento en tu organización, qué?… pues aplica la fórmula y ya verás: ¡no tendrás futuro!