clip_image002

La neurociencia, ya ha llegado a establecer estos modelos o hipótesis en el proceso de la toma de decisiones. Podemos llegar a pensar que mediante neurofármacos específicos, se pueda cambiase la alternancia de emplear uno de los dos sistemas el “impulsivo” o el “ejecutivo”. Es fácil de deducir que cuando la recompensa es negativa y perjudica al individuo, toda ayuda para cambiar el efecto de “ahora” por el valorar la recompensa en “luego”, es determinante para evitarle problemas en el futuro.

Ahí, es donde debemos esperar que los medicamentos o terapias conductuales, puedan volver a la senda del bien a los sesudos economistas, muchos aún activos que deben de cambiar su forma de pensar y decidir, para que la economía global sea sostenible y socialmente justa.

- La sociedad globalizada y la situación de crisis, acelera a que la mayoría de los seres humanos, tengan por su objetivo el “ahora”,  asegura su bienestar individual por encima de todo y lo anteponen sin contemplaciones al de los demás. La sociedad se rige por el resultado de la toma de decisiones sobre la recompensa de los individuos con poder, de seguir ejerciéndolo de forma codiciosa e interesada, rompe la posibilidad del cambio que necesita la sociedad que debe de basarse en una bien entendida "economía sostenible", por determinar sus estatutos que deben de ajustarse al nuevo orden global. Conocer como procesan las personas sus decisiones es un gran paso, para poder corregir cuando las mismas no apunten al beneficio social.

- El futuro de la civilización actual, se resolverá cuando los economistas y políticos, quieran distinguir entre al “ahora individual” o el “luego colectivo”. Si los que hasta ahora han errado en su toma de decisiones de forma codiciosa, son los mismos que ahora deben de actuar para solucionar la economía mundial, y muchos de estos han encontrado placer en el enriquecimiento o egolatría del poder, deberán ser tratados para cambiar sus hábitos, que su instinto los llevará a seguir procesando las decisiones con el sistema “impulsivo”. Si se les aplicase un scanner de imágenes cerebrales como la resonancia magnética funcional (fMRI), en el momento de estas decisiones, de detectaría la oxihemoglobina (hemoglobina transportando oxígeno) con sus propiedades magnéticas, indicarían que fluye en el metabolismo de cerebral de la región de la amígdala, determinante de que el sujeto esta pensando en el formato “ahora”.

- La neuroeconomía puede ayudar a comprender mejor la función cognitiva humana en la toma de decisiones. Cuando “mires” a un economista o a un individuo con poder, intenta imaginar que parte de su cerebro tiene en actividad, si son las estructuras subcorticales o la corteza cerebral. Si es la primera y en el pasado sus decisiones te han perjudicado, ¡cuidado!, que su decisión siguiente tendrá en mismo perfil que antes. El del “ahora” para él y sus intereses.

- La neuroeconomía científica nos muestra que ocurre en el cerebro. La egoeconomía de la vida, el no ser científicos, nos licencia imaginar para prepararnos para defendernos y protegernos de la codicia de los poderosos. Difícil de luchar contra el poder que sustentan, y que con sus descalabros ponen limites al futuro de la vida humana. La neuroeconomía abre la puestas para escalar sobre sus hipótesis y descubrimientos de las funciones cognitivas, donde radica el bien y el mal, o como en los sistemas de competición, el "ahora" o "luego".

Fuente: Behavioral and neuroeconomics of drug addiction: Competing neural systems and temporal discounting processes. Warren K. Bickel , Michelle L. Miller, Richard Yi, Benjamin P. Kowal, Diana M. Lindquist and Jeffery A. Pitcock