Necesitamos muchos miles de estos intrépidos futuros empresarios en España, para levantar la economía de mercado interno y la exportaciones. X_P1000835Competitividad e internacionalización dos valores vinculados entre sí que deben ser el core de toda nueva actividad de negocio. Tener ideas muy claras del tipo de empresa que uno quiere crear, que lo debe de hacer solo y confiar más en su formación para adquirir competencias, que las sugerencias que un consultor de turno puede hace en un momento dado como si se tratase de dar una receta culinaria.   Muy pocos incipientes emprendedores con una idea que creen buena, se hacen las preguntas claves: ¿tengo suficiente conocimiento para aprender a ser empresario?; ¿se lo que es crear una empresa?; ¿tengo talante y carácter para ser un empresario? Es decir: [Dotes para aprender] + [Saber lo qué aprender y dónde] + [podré superar ser empresario].

Muchos de los casos fracasados de emprendedores, han sido por no realizar este simple autoanálisis fundamental para poder discernir si deben emprender ellos solos o buscar el apoyo de otros aliados profesionales para el desarrollo del proyecto de Emprendeduría.

Dotes para aprender: Prestarse a la formación profesional cogerse a ella y no dejarla nunca para aprender: Manejo de idiomas; Experiencias internacionales de otros emprendedores (aprender de los otros); Experiencia de en la creación de empresas (antes de lanzarse a la suya); Actitud proactiva a ser global (born global); Actitud comprometida, perseverar y tener preparado un B,C, y D…. hasta acertar con el adecuado.

Saber lo qué aprender y dónde. Sobre: Conocimiento previo del mercado; Cómo emplear el conocimiento referente a activos singulares de la idea del negocio; Cómo emplear la innovación tecnológica en el producto causa del negocio; A tener pensamiento global en todas las acciones a realizar; Aprender a especializarse y buscar nichos por explorar; Aprender a como estar en cambio permanente para ser flexibles, estar en un estado permanente de incertidumbre que estimule la mejora continuada. Aprender la cadena de valor de la logística internacional y los cambios geopolíticos que provocan los permanentes sucesos económicos; Saber detectar los centros de poder económicos del nuevo mundo financiero.

¿Podré superar ser empresario?: Aprender a introducirse en redes Personales, Comerciales, Institucionales; Aprender a buscar alianzas de cooperación con fuentes financieras que puedan acompañar el negocio (joint venture…).

Con todo esto, un nuevo emprendedor aprende las reglas del continente del nuevo mundo que va a explorar, tan o más importantes que la ilusionante idea del negocio que tenga en su mente,es la capacitación y aprender a “saber estar” en el mundo empresarial, no fructificará su proyecto si antes no se crea el camino para llegar a que el negocio nazca y sea una realidad. Cuatro son los factores que intervienen en la creación de un nuevo negocio: Mercado (nicho), Cliente (contrastada su existencia), Producto (competitivo) y la Producción (emprendedor capacitado). Todo es cambiante en la economía de mercado respecto a clientes y proveedores, hay que ser camaleónico en la forma de ejercer los negocios, la preparación para ello es la clave.

Quién hoy este pendiente de crear una oportunidad de negoci o del que dependa su futuro de vida, debe de ir con los ojos muy abiertos con las incubadoras de empresas. No creer que estas tienen la fórmula mágica que les solucionará el cómo abrir las mil puertas que siempre un nuevo proyecto necesita. También con los asesores o coachers de carrera es decir los que no han vivido en sus propias carnes las utilidades que muchos de ellos predican. Con estas sugerencias entramos en el conflicto de: ¿si mal las incubadoras y el coaching?. Pues, ¿cuál es entonces el bien? Sin dudarlo un momento está en la: “formación propia”. El nuevo emprendedor debe de dotarse de las competencias y habilidades que el mundo donde va a entrar le va a exigir para poder tener una oportunidad de éxito. Muy importante antes de lanzarse a consumir tiempo, energías y dinero en experimentar con el embrión de negocio, que de no hacerlo bien puede abortar el “newborn entrepreneur” y de estos casos los responsables de incubadoras de empresas conocen mucho.