200px-Charlie_ChaplinPuedes preguntar en todas las direcciones del tejido industrial, a sus dirigentes sobre qué es y cómo guisarla y la mayoría se creen que es un producto que se compra y se usa. ¿No te lo crees?… haz la prueba y verás. Quién tiene el poder para aplicarla la ignora, porque no es parte de su vida profesional y hasta ahora sin ella ha podidos hasta progresar, mandar en los demás y en muchos casos disfrutar de privilegios. La confunden con “inventar” y ello siempre comporta riesgos que para nada hay que asumir y complicarse la vida. ¡Oye tú! si siempre se ha hecho así… ¡para que cambiar! Y, así nos va en los rankings internacionales. La competitividad se ha perdido y la culpa se ha echan a la globalización y a la crisis, vaya, que el coco ha entrado por la ventana para comerse a los empresarios mientras duermen la siesta provocada por el difunto Estado del Bienestar. Los dirigentes y políticos que  hablan de que hay que innovar en las gestiones funcionariales y empresariales del país miran a todos lados menos a sí mismo. Ellos tienen el poder y el deber de dar facilidades para ellos y dejar el escenario del error de atribución que tienen fijado en su capacidad cognitiva para dirigir hacia el futuro.

 

Pues señores y señoras si en nuestro país no empezamos a innovar mal lo tenemos para alcanzar el nivel que están imponiendo los países emergentes y sus ejércitos de jóvenes dirigentes que se han incubado dentro de las buenas prácticas de la innovación como una necesidad vital y ausentes de rémoras antiguas en la gobernanza empresarial. Sí, las mismas que son el pan de cada día de los apalancados funcionarios y empresarios de nuestro país. Me explican personas clave en organizaciones importantes, que el principal escollo para poder ellos innovar esta en sus jefes cuando proponen: mejorar procesos, simplificar sistemas, dar a los productos más y mejores prestaciones, oír lo que necesita el cliente, eliminar lo obsoleto, aprender de los demás y consultar con quienes más saben… que se juegan el puesto de trabajo porque su jefe no está por esta labor y ya está bien él como esta. Los empleados de máximo nivel aprecian más la seguridad de su puesto de trabajo que el correr riesgo en errar en planes innovadores.

Esta situación es la realidad de nuestra administración y empresas. Otra cuestión es también la universidad que entes de trabajar para las empresas y correr riegos con los resultados, prefieren realizar estudios e investigaciones que solo ellos las evalúan y aquí paz y después gloria. Los tres jinetes de España para que resurja son la Administración como el principal consumidor del mercado, las empresas para crear mercado con productos competitivos y las universidades para ayudar en la creación de patentes que eleve el valor del país.

Hoy es el día de los inocentes, 28 Diciembre, y quién lleva colgado el San Benito son todos el colectivo de profesionales que sus mandos superiores le cuelgan con el mensaje impuesto de “qué a ti no se te ocurra innovar” que ya estamos bien como estamos y mientras “yo no me retire” aquí mando yo y eso de innovar es para otros. En España muchos dirigentes entienden por innovación el ajuste de plantillas, el emplear TIC para ajuste de plantillas, el despedir personal especializado por sacar del mercado productos no competitivos y ajustar plantillas… y prejubilar para… rentabilizar plantillas … El problema siempre lo ven en las personas y nunca en su capacidad de generar innovación, si se les preguntase para realizar mejoras.

¡Vaya inocentada! Para los que tengan que seguir sosteniendo el país con sus impuestos.