X_Sevilla1 (90)Crear no es lo mismo que innovar. Es mucho más. Me atrevería a definirlo que surgen, cuando la inteligencia emocional  de las personas se potencia con a la energía del talento. Es cuando surge como acto causal: La Innovación.

Innovar es una disciplina de esfuerzo y método en el saber hacer en las organizaciones. Si se logra un entorno innovador, se transforman en inteligentes y como consecuencia en eficaces y competitivas. Capaces de controlar el presente y proyectarse con una seguridad relativa al futuro. Innovar es la herramienta del progreso, como lamentablemente una proyección al obsoletismo es el conservadurismo . El ámbito de aplicación es necesario en todos los niveles de las organizaciones: servicios, productos y actividades. La innovación bien entendida, debe de ser el primer objetivo que lideren los mandos con responsabilidades en los equipos formados por personas que deben de ser dirigidas para hacer progresas las actividades privadas, públicas y políticas.  Sin innovación no hay desarrollo positivo. Ahora más que nunca, se debe de innovar para salir del efecto que cíclicamente comportan todas las crisis económicas. El reto del empresario, del funcionario público, docente o cargo político. Es tener la voluntad individual degenerar una actividad para el cambio, es decir: INNOVAR.

Como toda disciplina se logra con un método o sistema y que este puede y debe de aprenderse. Para que surja no de forma disruptiva, en necesario la creación de PROCESOS INNOVADOES, en el core de todas las organizaciones. Es un grave error pensar que para llagar a la innovación solo hacen falta el factor  PERSONAS INNOVADORAS y aún más error, si estas surgirán de forma espontánea. No es así. La innovación es una técnica basada en saber aplicar el conocimiento que se ha aprendido, la inteligencia adaptativa y desarrollada con la experiencia. La innovación es un individual proceso mecánico que bien aplicado y con la pedagogía conveniente para extender a la comunidad de organización objetivo de la misma y determinante para su éxito. Del  individuo a la comunidad y finalmente poderla proyecta a la sociedad del progreso.

Entender que “hay que crear” no es suficiente, es el error en el que caen los miles de “predicadores de la innovación”. Hay que establecer su ámbito, su espacio y su comunidad. Y, ante todo, lo determinante para poder alcanzar el éxito es: “saber discernir lo útil”. Crear ideas es importante pero saber evaluar la relación ventaja coste lo que más. Para llegar a ser un experto y respetado innovador, hay que empezar a practicar con pequeñas intervenciones con poco riesgo de fracaso y que permitan dar confianza al entorno fundamental y necesario pro-innovación.

La ilusión emocional del ¡Eureka!, es la precipitación al fracaso de posibles de procesos innovadores incipientes. Nada es fácil y menos casual. Profesionales al mando de organizaciones, se les nubla la realidad en el momento, en la mayoría de los casos, creer haber llegado a una “idea luminosa”. Las buenas ideas, se confunden con soluciones y surgen en todos los colectivos afectados por la necesidad de resolver el problema. Esto ocurre frecuentemente en la práctica de la innovación táctica, la que busca soluciones a problemas muy concretos para productos o servicios en ámbitos generales y en el proceso de trabajar en proyectos basados en Innovación incrementa. Ocurre también que se estén desarrollándose similares proyectos en distintas organizaciones y al mismo tiempo. Se pueden acabar resolviendo con  alternativas distintas. Antes de comprometerse en la inversión de una innovación táctica o incrementa,  hay que  mirar en todas las direcciones, por si otros lo resolverán antes o mejor que nosotros, conveniente análisis para no emplear medios en algo que otros pueden adelantase con la solución. Evitar emplear medios propios y desgaste creativo en esta dirección, entre la eficacia y el derroche. O, el ganar prestigio o la desconfianza de la organización que soporta le inversión en innovación. El ego de las personas es el peor enemigo para la innovación.

El paradigma de la innovación, para que sea un beneficio que se sepa apreciar en las organizaciones, debe de ser conceptualmente ambicioso , coherente y con “sentido común”. Priorizar la ejecución de la misma para que selo sea un éxito personal, es un error muy frecuente. En muchos casos la presión por innovar está motivados para buscar la autoestima de los demás. La innovación es un acto de consensuación colectiva, así como el éxito en caso de lograrla.  Organizar la arquitectura jerárquica para replanteamientos dirigidos a la innovación sistémica la que crea nuevos criterios resolutivos que transforman lo hasta ahora establecido, es lo que la revolución de las nuevas tecnología hoy  permite. Detectar los procesos, servicios o productos con problemas y crear UNIDADES CREATIVAS, como equipos de trabajo formados por personas que tengan competencias innatas y habilidades adquiridas para trabajar en las dos direcciones de la innovación: la táctica y la sistémica. Ambas en la práctica llevan de la una a la otra y siempre se complementan. Decidir en qué emplear medios para innovar es la respuesta que los altos cargos comprometidos con el progrese deben de hacerse, cuando un sistema, servicio o producto no cumple ante el cliente: ¿por qué, esto es así?

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