X_Charlie_ChaplinMantener un negocio funcionando es un permanente ejercicio tener pensar en cosas grandes, grandes sueños y olvidarse de ser detallista o inspector de todo. Todo un proceso neuroeconómico, tomar contantemente decisiones, aplicar en todo la inteligencia emocional y inteligencia adaptativa dejándose llevar por la intuición para definir el valor del éxito que se pueda tener al alcance de la mano, es decir el que es posible con el conocimiento y los medios que dispongamos. Encontrar cosa convincente que sea el objetivo, la línea de meta a la que tiende la actividad emprendedora de quienes regentan en negocio.

El reto está en saber definir y validad el nivel del éxito. Para ello hay que “tener mucha cintura” es decir saber imaginar y al mismo tiempo, tener conocimientos para decidir que “detalles” son los que enmarcan los resultados. Ser capaz de que las cosas sucedan empleando el ingenio y ser competitivo al mismo tiempo, trabajando como un perfeccionista eliminando problemas. Tener visión desde “las nubes” pero al mismo tiempo tener una visión honesta de lo que está pasando en “la tierra”.

Estar probando continuamente nuevas cosas creando hipótesis de lo probable y experimentando ampliando en terrenos conocidos y un poco en nuevas actividades al mejor estilo Startups, siempre con meticulosidad en el riesgo, controlado métricas clave que no desborden nuestras posibilidades. Limitar la “raya del éxito” para que se puedan repetir otras veces más. Equivocarse una vez es parte del éxito por lo que enseña aprender de lo fallado. El instinto y la intuición es una consecuencia de la inteligencia adaptativa que procesa en nuestra mente valores y datos almacenados en nuestro inconsciente. El empresario exitoso consciente es el que no se engaña a si mismo apreciando el color real de su éxito y no engañándose buscando una falsa autoestima de los demás. Reconocer no haber logrado el éxito a tiempo es poder volver a repetir otro experimento y los americanos bien lo definen como: Entrepreneursship. Es España se apuesta mal en los negocios ya que se trabaja más en perfeccionar las posibilidades que en intentar plantearse objetivos basados en hacer las cosas a lo grande. El espíritu de colaboración y de riesgo compartido con socios es algo que aún hay que aprender. El individualismo y si es perfeccionista es el enemigo del éxito empresarial. La “Innovación abierta” es una necesidad que debe de incubarse en las empresas y en la administración, como la mejor ayuda para poder poner un límite al éxito mucho más ambicioso.