X_Cordoba (28)Ellos deben de gestionar la nueva gobernanza que el ciudadano va a exigir sin contemplaciones. Quienes nos interesa a los ciudadanos son los funcionarios que si abrazarán los problemas para resolverlos. Los que están dispuestos a “aprender” nuevas habilidades y tecnologías además de poner coraje para poder reinventarse y ser útiles a la sociedad. Estos, los que éticamente saben cuáles son sus deberes, aun manteniendo el corporativismo como core irrenunciable de sus los derechos como empleado público.

¿Qué es ser un funcionario público? Es ejercer trabajo de administrar el “dinero y los medios públicos”. Si esta misión la ejerce con honestidad lo deben de hacer liderando con visión de futuro; regenerando el actual corporativismo y evidenciando a quienes están viviendo de la administración como pesebre particular. Hoy la administración pública requiere solo a profesionales capacitados y útiles para la misión de reordenar la economía del país. Más de tres millones de personas son están al servicio de las Administraciones Públicas. Con seguridad entre ellos hay más de medio millón de gente buenísima. Hoy la sociedad los requiere para desfuncionar todo lo inútil, lo que lastra el desarrollo de España.

La nueva gobernanza focalizada al ahorro presupuestario, debe de estimular a los funcionarios a formarse para abrazar las siguientes medidas innovadoras que requiere la nueva economía en España: Competitividad, Eficiencia y Optimización. Tres factores que deben de proyectarse al mundo de los empleados públicos.

1.-Transformar el actual core corporativista. “Aparcar” a los compañeros ineficaces, para que no perviertan las medidas de futuro que deben de implantarse y vincular los privilegios al paradigma de la productividad

2.-Pensamiento global en la toma de decisiones. Evitar con la aplicación de leyes y reglamentos a los políticos que solo potencian sus intereses partidistas. Emplear el corporativismo para ello.

3.-Evidenciar y Comunicar lo que está perjudicando a los ciudadanos y podría evitarse. Abrirse al pueblo, como su mejor cliente. Opinar y crear comunidades abiertas a la participación de los individuos de la nación.

4.-Formación Permanente. Como el mejor apoyo para que la toma de decisiones sea efectiva en los nuevos medios de Innovación en Tecnología de Información y Comunicación.

5.-Cuestionar el escalafón como la única verdad para dirigir la Administración pública. Premiar quién actúe con talento, entendiendo este por estos tres valores: conocimiento, compromiso y el trabajo en equipo y planes de acción tener competencias para crear y capacidad para dirigir o liderar.

6.-Premiar logro en ahorros. Crear pluses a los equipos como premio a trabajos bien desarrollados en lo referente a reducir el gasto público. Informar de los funcionarios que tienen éxito es sus cometidos y premiarlos públicamente.

7.- Aplicar el reglamento existente. En aquellos empleados públicos que no se ajusten en su desempeño al nuevo modelo de gobernanza y sigan abrazados la lógica permisiva del pasado.

Posiblemente sea más de un treinta por ciento del gasto público, el que debamos de reducir y se impondrá conseguirlo por la impuesta política económica europea. En la mente de los altos cargos de los grupos A y B están las cosas que deben de transformarse o reinventar <como innovación incremental o radical>. Los funcionarios capacitados saben que cosas hay que transformar y el cómo hacerlo. La cíclica periódica intervención de los políticos, les complica y provoca cambios de prioridades y retrasos de forma sistemática para el desarrollo de los proyectos de innovación. Los políticos deben de aprender a delegar en los expertos funcionarios y exigir estos que ello sea así. Esta situación colateral la he podido apreciar como docente en programas formativos como es el caso del Curso Superior de Gestión de la Innovación de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones en la Administración Pública. Y también me ha congratulado percibir sin la menor duda, de que hay funcionarios dispuestos a adquirir aquellos nuevos conocimientos y habilidades que les permita ejercer mejor sus responsabilidades. 

También tenemos a todos aquellos que podríamos denominar: “funcionarios casuales”. Promocionados  en su día mediante selecciones restringidas, en el mejor de los casos y  colarse de esta forma en la corporación pública (en muchos casos por presiones partidistas). Hoy se evidencia que no están capacitados y carecen de las competencias requeridas para los cargos que ocupan. Estos deben de ser cuestionados si no se prestan a un reciclaje formativo urgente para reinventase y ser útiles versus su gasto para el heraldo público.