X_GladiadorQué los políticos acepten la eficiencia de los decisores públicos, y les permitan desarrollar sus capacidades profesionales sin interferencias partidistas es es el reto. Romper ahora el nepotismo en el marco público y en las organizaciones financieras que tiene la lleve del crédito para los ciudadanos y empresarios, es el segundo super-reto que deben de proponerse los Decisores Públicos, con sus recomendaciones a los cargos electos de turno para que lo apoyen, como expertos en la Administración Pública. Habrá un día en que los problemas de acoso a los ciudadanos españoles tendrá nombre y apellidos… que sean de políticos itinerantes y no de Empleados de la Administración.

La política no está para resolver problemas sentimentales de un colectivo o de una cultura de un territorio… es lo que dicen; pero hacen lo contrario. Los cargos electos como es evidente ante la situación del País, a empleado su tiempo en creer en hipotéticos proyectos, en los que han encontrado “su motivo” por el cual luchar, emplear su tiempo y gastar los dineros de todos. La clase política, (hasta ahora en las últimas legislaturas), no han sabido adelantarse a las contiendas internacionales, se han limitado a realizar acciones dirigidas a satisfacer su ego, atender el nepotismo y meritocracia que ellos mismos han instalado en su entorno de poder. Sí los políticos son lo que son, ¿quién debe de resolver?… no hay más, en España solo queda la figura profesional del: Decisor Público. En él debemos de forjar la esperanza del cambio en la Administración y que sea el actor de obtener el mejor rendimiento a los medios disponibles. Es un profesional que a opositado, compitiendo en conocimientos con miles de candidatos, está protegidos por sus escudo corporativista y, tiene la posibilidad de aprender lo que se requiera para el mejor ejercicio de sus funciones en las problemas más importantes, a mi entender: Sanidad; Educación; Servicios Sociales; Promotores de políticas activas de empleo; Agentes de desarrollo económico y la Formación profesional a jóvenes y desempleados en la creación de nuevos EMPRENDEDORES y a capacitación para oficios modernos.

Y desde mi punto de vista, también quienes forman parte de los Directivos Públicos, debe de decidir ir más lejos en sus cometidos. Los asuntos que no están resueltos como: Reducir el clientelismo y los gastos sin retorno de beneficios con origen en los políticos. Reducción de subvenciones meramente por cohabitación política. Buscar más intervencionismo de control en las sindicaturas de cuentas. Alternativas a prestación de servicios ineficaces y que se mantienen la rutina del derroche incontrolado. Inspección de servicios. Motivar la formación de funcionarios para establecer una polifuncionalidad que los haga productivos. Ordenación de recursos y eliminar a personal que su talente y capacidad sea insustancial. Reducir la ineficiencia, derroche y todo lo que afecta negativamente a las políticas presupuestarias. Establecer una metodología y aplicarla para que el Decisor Público actúe con CORAJE, que potencie su autodisciplina como servidor público para aprender o reinventar la necesidad de saber ENFOCAR sus nuevos cometidos <ante la crisis deben de plantarse los más efectivos>; que el propio corporativismo le active la PASION y las nuevas habilidades que debe de aprender la AUTOCONFIANZA.

Antes de la crisis, en el 2000, se puntualizaba que el personal de ventanilla era quién acababa resolviendo los defectos de formulación de la política y de las determinaciones de la agenda institucional o política. Por ser este, el punto de contacto con el ciudadano, mal llamado muchas veces “cliente” de la Administración. En este siglo, el personal de ventanilla debe de ser el que irradie una actitud de cambio a la eficacia y este personal debe de tener los medios para comunicar a los decisores públicos los requerimientos que el ciudadano acusa de necesarios y urgentes.