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La sociedad del conocimiento es la base de la nueva “sociedad poscapitalista”; el pensamiento de Peter Drucker surge como una realidad imparable y optimista para el 2012. Se ha roto la contratación tradicional del empleo.

Publicado por Miguel Carrión el 1 Enero 2012 21:17 en Emprendeduría, Artículos de opinión | No hay comentarios

X_Cara donaLa productividad del trabajo del saber y el trabajador del saber. El conocimiento es el recurso para tener trabajo en el poscapitalismo actual. El trabajo solo será para quienes aporten conocimiento compartido. El capital necesita a los trabajadores del conocimiento y desaparece el trabajo como factor de producción. El capitalismo está inquieto en España por la falta de educación pro productividad. La sociedad poscapitalista exige como medio de progreso la formación continuada durante toda la vida laboral. Hay que aprender a aprender. El conocimiento debe de colectivizarse como el mejor de los valores nacionales. Comprender que es CONOCIMIENTO es lo más urgente para España para promover la disciplina y el rendimiento del saber.

La economía real no consiente utopías. Es una evidencia que ha llegado a su fin el trabajo asalariado de por vida. Ello lo vaticina Charles Handy, qué nadie será empleado de otro. Hace tiempo Peter Drucker ya lo anunció “El trabajo se formalizará por medio de alianzas y acuerdos puntuales” (1). La era del fin del contrato ha comenzado. Se subastará entre los que sepan saber hacer en un momento concreto un saber hacer determinado. Quién deje de aprender durante toda su vida no podrá optar por el valor trabajo. Este es el capitalismo del siglo XXI, su realidad será la de real primar el saber y no simplemente la voluntad simplemente de trabajar. El poder optar por un trabajo remunerado será un acuerdo individual entre el representante de la organización empresarial y el individuo que tiene la cultura para desarrollarlo en una cooperación binómica. Solo valdrá la sabiduría, la capacidad de resolver y el logro del objetivo en cuestión, y todo en el “tempo” natural estipulado para ello. El poder pasará de los que ahora administran el poder de “producir”, a los sustenten la responsabilidad del “saber hacer”. No se primará el trabajar más y sí el trabajar bien. El nivel y calidad de educación de los individuos es determinante para los nuevos trabajadores que han de intervenir en la construcción de la salida de la crisis endémica. El trabajador no tendrá más seguridad que la que le otorgue su conocimiento y su creatividad . El papel de abrigo social de las leyes proteccionistas de los trabajadores inexpertos o negados para la formación permanente, así como por ejemplo también los sindicatos han llegado a su fin en la nueva versión de la economía poscapitalista.

Quienes tendrá trabajo serán los que sean capaces mediante el manejo de conocimiento y de la información, saber realizar mejoras continuas de procesos, promover la explotación positiva de un negocio y aplicar la innovación permanente como el arma para lograr la competitividad. Solo de va a demandar el “saber hacer” y no el “ven, que te enseñaremos”. Nadie hará nada por quienes de queden anclados esperando que los derechos adquiridos durante el Estado del bienestar son sostenibles en la nueva economía poscrisis. La nueva sociedad de trabajadores se está formando por quienes se activan  para desarrollar la autoocupación como medio para resolver inicialmente su egoeconomía. La emprendeduría nace en la mente de las personas como la necesidad más primitiva para sobrevivir. A más cultura y mejor formación tenga el individuo, que en España han de partir de la nada, más posibilidades tendrán para crear y fundar unidades empresariales que realicen sus ideas originales. Los nuevos trabajadores del conocimiento y del buen saber hacer, lo harán de espaldas a los políticos y de las organizaciones empresariales, mientras no comprendan estas que deben de transformarse y reinventar en sus empleados el modelo mental para adquirir nuevo conocimiento que les permita innovar en sus procedimientos y mejorar voluntad de cambio  para recibir nuevo y fresco conocimiento. La productividad por el conocimiento debe de implantase en todos los niveles funcionales y ejecutivos.

La realidad y responsabilidad humana lleva a la necesidad de generar innovación como medio de crear riqueza que el sistema capitalista digiera y repercuta en los trabajadores que son capaces a realizarla. Es un orden en la utilización del trabajo, aplicado a lo sencillo, en lo cotidiano. Hay que regresar a lo elemental y natural. Es imposible imaginar que todo ya está inventado; hay que creer que existe un nuevo paradigma por descubrir con nuevas ideas para otras tantas posibles necesidades al igual las muchas oportunidades de actividades simplemente por desaprender lo establecido. El mundo rural es una oportunidad por sus inagotables externalidades positivas en las políticas sostenibles de empleo. La vida no se ha parado con la crisis, solo lo ha hecho el sistema del modelo económico basado en lo fácil y en la cantidad de trabajo versus la sociedad del conocimiento. Ganar dinero es la necesidad vital del hombre y sus familias. Poder hacerlo con las herramientas del siglo pasado es imposible.

El fin del trabajo, ha roto el modelo de contratación del mismo. Se vuelve a lo individual y se abandona el afinamiento a lo colectivo. Las organizaciones empresariales y sindicales han quedado paradas por su pensamiento funcional fuera de tiempo. La banca cerrada en sí misma. Solo una nueva sociedad del conocimiento aún a espaldas de todos, puede hacer resurgir la emprendeduría y con ello despertar esta país nuestro. Por lo menos yo así lo imagino.

(1) Referencias del artículo. Ética, estética y economía; La Vanguardia 111230.  Notas de las obras y artículos de Peter Drucker.


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