X_ AlinsEl querer mandar quién está fuera de su tiempo, es el mal que arrasa el progreso. Una enfermedad que afecta miles de individuos, y la voy a tomar la licencia de nombrarla como “EGOPATÍA” por su proximidad a respuesta emocional anti progreso sin perder la capacidad de razonamiento. Sus efectos son devastadores para las nuevas iniciativas y conductas emprendedoras que estén en su entorno de actividad profesional. Es la negación a todo tipo de innovación radical.

¡Seguir mandando! Es el objetivo de muchos, de demasiados y será el azote aún de los próximos años. En los partidos políticos, universidades, diputaciones, organizaciones empresariales, y profesionales (como ejemplo de algunos Colegios de Agentes Comerciales , un ejemplo kafkiano de inmovilidad, permanecen igual que hace 10 años en lo referente a los servicios aún habiéndose transformado totalmente el estatus de actividad de sus colegidos que hoy más que nunca deben de recibir nueva formación para no perder a sus clientes) y las mil organizaciones con personajes ocupando cargos decisores, que lo primero que hacen cada día es ponerse una buena loción de “mandanitis”. Su única preocupación es mantener su puesto funcional, aún a costa de parar las iniciativas innovadoras. No se perciben de su desfasado conocimiento, que siempre es actualizable. Su actividad la focalizan a mantener viva sus relaciones, que su vez están en situación similar y dirigida al obsoletismo. No les importa estar fuera de tiempo para el eficaz desempeño de sus funciones, se escuchan a sí mismos y procuran que su corte de subordinados los vea como la solución vital para poder continuar teniendo un puesto de trabajo.

Hay que mandar para resolver el mundo de las personas que necesitan trabajar y solucionar su economía diaria. Mandar e instruir a otras muchas ya han desistido encontrar un trabajo “serio”, otras permanecen sumergidas en el trapicheo cómo la mejor de la peor alternativa para solucionarse sus vidas. Mandar y liderar políticas para todos jóvenes y gente sin formación profesional viven a expensas de los medios familiares más próximos. Mandar para cambiar el pensamiento pesimista de los “sin trabajo” aún a costa de qué hoy vena su futuro insostenible bajo el andrajoso manto del “Dios Estado” que no les va solucionar su modus vivendi.

Dar la cara, mandar y generar nuevos líderes. ¡Casi nada lo del ojo y lo tenía en la mano! Puede ser la expresión sobre las soluciones que los que hoy MAL MANDAN está tomando para salir de la crisis, solo miran a las izquierdas y se centran en los indefensos y para nada a las derechas con sus políticos oportunistas, banqueros, los promotores de “negocietes Sicav”, ni a las grandes fortunas y manos aún a las grandes empresas que ganan beneficios en España y los invierten en otros países “más seguro”. Esta es la situación de la dividida población española, los que se desesperan por trabajar y los que siguen planteándose seguir con el MAL MANDAR que les permite aunque sea a costa de todo, el seguir vivir de los primeros. Todo lo que el Estado recauda pasará por sus manos aunque la situación empeore y todos ellos como el caso de los políticos y sus cortes, están en la lista del reparto. Mandar para poner orden de los que mangonean el mercado de la educación y sobre todo en el mundo de la sanidad donde aún están arraigadas grandes dosis de derroche por los que trampean con su fee finder en todo lo que respira negocio.

Muchísimos de los cargos decisores que conozco ¡quieren seguir mandando!… No perciben que su tiempo acabó. Imaginar esta situación si al frente de las empresas de Silicon Valley o el ecosistema de innovación de Trento, estuviesen este tipo de personajes en lugar de jóvenes con talento innovador. ¿Habría progreso tecnológico? ¿Innovación? ¿Soluciones de futuro?…

La inteligencia humana tiene que ver percibir su entorno y tomar decisiones adecuadas. Los humanos tenemos una inteligencia generadora que aumenta trabajando para llegar a metas que nosotros mismos debemos de objetivar. Todos estos personajes (que ellos mismos de pueden considerar buenas personas) lo que les sucede es una carencia de educación que permita construir su inteligencia ejecutiva [1]y le permita renovarse ante lo evidente que ocurre en su entorno y renovar su servicio a la sociedad. Realizan cada día actos que generados en su actividad subcortical. Actúan así porque siempre lo han hecho y les ha ido bien. Si hacen el acto de estimular su conciencia un sentido común y si tienen respeto al progreso deben de implicarse en cambiar, en tomar nuevas decisiones, ser astutos y emplear la parte frontal de su cerebro emplear la inteligencia intuitiva[2] para reinventase en personas útiles para la sociedad moderna.

Mucho tiene que aumentar aún el nivel del sufrimiento medio del país, para que la gente entienda que hay que arrimar el hombro ya que solo las personas en con su trabajo pueden crear futuro. Los políticos de la oposición deben de dar ideas, corregir errores del Gobierno y vender “optimismo” como presión para que quienes tienen que tomar decisiones de futuro lo hagan con coraje. Qué ya se deje de crearse normas sobre normas en una voraz “burocracia” y se de fluidez a las buenas ideas, sobre todo a las de los jóvenes que presuntamente en España hay más de 100.000 perfectamente preparados, repartidos por todas la comunidades y sentado en la silla de la inutilidad. ¡El futuro de todos está en lo jóvenes! Saber mandar para formarlos en adultos eficaces es la responsabilidad de todos.


[1] La inteligencia ejecutiva; José Antonio Marina; Ariel.

[2] Inteligencia intuitiva de Malcolm Gladwell