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¿Quién puede crear nuevos puestos de trabajo en España? La Universidad y los altos funcionarios muy por delante de los empresarios

Publicado por Miguel Carrión el 25 Febrero 2013 20:03 en Educación, Administraciones Públicas | No hay comentarios

P1090159Retornando en el AVE de la capital histórica de los Austrias iba cavilando yo dónde está el principio de la cadena de valor para la creación de empleo: “Educar y aportar el conocimiento a los individuos para que aprendan y sepan discernir en que deben gastar el dinero que tengan como fruto de su trabajo y en el caso de hacerlo de forma eficiente es la fuerza económica que levanta al consumo y la economía de escala. Por delante de las empresas está el individuo que consume y con ello la necesidad de crear producto o servicio determinado.

“¡Qué tal Miguel!”—, oigo desde al asiento de atrás—.

“¿Hombre Oscar, tú también a Barcelona?”

“Sí, voy a verme con los del Instituto de Activación Empresarial para una propuesta de cursos pensados para que los altos funcionarios de la Administración se sumen al carro de la innovación. Por ejemplo, para que los TACs innoven para ser más TICs.”

“¿TAC?… yo sé lo qué son los TICs… ¿pero los TAC?” — le respondo a Oscar Cortés, forzando a que entre en explicármelo.

“… Pues mira, los TAC son el cuerpo más representativo del alto funcionariado español, un cuerpo pensado para ser la élite directiva de la Administración… Por su presencia destacada en los puestos clave “son pieza fundamental” para el desarrollo del país. Si ellos no innovan no hay posibilidades de avanzar” — me dice Oscar Cortés, preocupado—. —

“Te explico Miguel: La Administración pública española ha evolucionado poco desde que en la primera mitad del siglo XX se colocaron las bases de funcionamiento inspiradas en el modelo burocrático weberiano, — ya sabes Miguel— todo el conjunto de valores como la  jerarquía, rigor, objetividad, cumplimiento de la ley, etc. Todos escrupulosamente protegidos por cuerpos de funcionarios independientes de implacable ética y rigor en el ejercicio de sus funciones. — “

·¿Qué me dices? Oscar— ¿Realmente existen aún hoy estos sumos sacerdotes que son la anatomía de la gobernanza de España? ·

“Y tanto que sí”. — me indica Oscar, con ganas de explicármelo— “La paradoja es que mientras que el entorno y la naturaleza de los servicios a prestar por el sector público han ido evolucionando frenéticamente, la incapacidad de éste para una adaptación eficaz a los nuevos tiempos ha sido manifiesta”.

“¿Y, quién deja que ello ocurra?… ¿Cuál es tu opinión teniendo en cuenta el conocimiento que atesoras sobre la arquitectura de las AAPP y las intervenciones políticas?…” — le digo cínicamente—.

“Varios son los motivos que han dado lugar a esta situación” – dice Oscar- “Uno de los frenos es seguir anclados al mismo patrón burocrático, que además se está reforzando en una especie de involución administrativa. Hay determinados poderes fácticos dentro de la Administración, que no siempre han comprendido las exigencias de cambio puesta de manifiesto o cuya respuesta a dichas exigencias ha sido profundizar en el paradigma weberiano que te explicaba con anterioridad. Dichos poderes fácticos están relacionados con un sistema de cuerpos funcionariales decimonónico, caldo de cultivo ideal para la aparición de intereses corporativistas

“¿Quienes forma este ejército que defiende su bunker de poder fáctico ante todo lo que intenta respirar a innovación?”

“Generalizar y hablar de forma tan rotunda no es aconsejable. Y es verdad que no todos los cuerpos tienen la misma influencia o capacidad para condicionar el desarrollo de la reforma administrativa. Para responder a tu pregunta mejor me fijaría en quiénes están al frente de las Administraciones públicas (teóricamente son ellos quienes deberían ser promotores del cambio y la innovación): los llamados políticos-funcionarios -ministros, secretarios de estado, etc.- que son funcionarios de carrera; o los llamados funcionarios-políticos, que ocupando puestos de alta dirección y libre designación, simpatizan con un determinado partido político en el gobierno desde su pertenencia al cuerpo funcionarial. A partir de ahí un ejercicio curioso es echar un vistazo sobre su procedencia administrativa y sacar conclusiones”.

¡Son los altos funcionarios de determinados cuerpos los que tienen el poder de crear una gobernanza positiva para ayudar al ciudadano! Ellos en el fondo son los que ayudan a decidir para bien o para mal. Si lo hacen apoyando a que se generen facilidades para desarrollar las ideas de quienes la Universidad previamente ha capacitado a través de la innovación y la emprendeduría.

“¿Oscar qué podemos hacer para seducir a estos altos funcionarios en su contribución para ayudar a levantar el país?” — Le pregunto a bocajarro—. “Pues lograr que todos ellos evolucionen del weberismo a los modelos de innovación del siglo XXI”.

“¡Eh!… ¡Ay, amigo! qué ya llegamos a Sant, seguimos otro día”. Miguel — me dice Oscar— ¡No hay que dejarse abatir por la desilusión! Ya verás cómo los TACs entienden que tienen que reinventarse por el bien de las futuras generaciones y empiezan por querer aprender lo que es innovar en las AA.PP.


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