P1000004Hay problemas que los humanos se inventan forzando la situación de cosas que ellos mismos han creado. No saben hacer borrón y cuenta nueva. Insisten una y otra vez que querer mantener posturas intransigentes en cosas imposibles. Un evidente ejemplo es el la funciona la economía capitalista, por su esencia y su neo-evolución es  un invento ya caducado, no cumple ni por asomo su objetivo inicial que era dar trabajo ilimitado a todo el mundo para vivir consumiendo como motor de crecimiento y consumir como objetivo económico de vida. Aquí una líneas para pensar en si es “nada” la lucha que tenemos cada día:

La nada:

— ¿Tú tienes miedo a morirte? Le dice un pequeño a su abuela, mientras estaban con su hermanita más pequeña en la mesa cenando los tres .

— ¡No! no tengo miedo, porque esto nos va a pasar a todo, le responde la abuela

— De todas formas yaya, no debes de preocuparte, porque no somos nada y venimos de donde no había nada, le dice el nieto para suavizar la pregunta hecha a su abuela.

— ¡Yaya!… ¿tú sabes de dónde venimos todos nosotros?, le preguntó otra vez el pequeño con ganar de poder explicárselo,

— ¡Pues no lo sé!… le dice la abuela.

— ¿Me lo puedes explicar tú, si lo sabes?, dándole facilidades para recibir la explicación y sorprendida por original pregunta del pequeño.

— ¿Pues te lo voy a explicar? insiste el nieto con postura docente.

— Pues mira, en el universo que es un lugar donde no había nada ¡pero “Yaya”, nada de nada! Pues allí, había una piedra muy pequeña y sabes…, un día explotó y se rompió en muchísimas piedrecitas, aún más pequeñas…, pero en muchísimas en muchos trocitos,  le narraba el nieto muy eufórico.

— Ahora ya lo sabes de donde venimos. ¡Pero hay más!. Se repartieron por todo, todo el universo, le concretó el nieto.

— Y, ya ves, en una de ellas estábamos ahora nosotros y las otras son las estrellas. Estas son las estrellas que hay en el cielo, las que vemos por la noche! Y, que desde entonces brillan, le dijo el nieto.

La razón:

— ¿Y sí en el universo no había nada?, cómo es que estaba esa piedrecita, le responde la hermanita de 6 años, que estaba muy atenta por la curiosidad del relato.

— Marcel… sí no había nada, ¡no había nada! Le insiste la pequeña Laia a su hermano.

— Los dos pequeños intentan tener razón, uno con su imaginaria historia y la otra con la realidad física de la “nada”.

— ¡No lo sé… Laia!, ¡pero si estaba la piedrecita! le responde el hermano, muy  preocupado por lo imposible de no entender su hermana que “la nada es nada”.

— Pues ¡No puede ser! si no había nada, es que no hay nada, le concreta la pequeña de forma contundente  intentando dejar la cuestión por zanjada.

— Pues… en universo donde no había nada,  si allí, estaba piedrecita que se rompió en muchos trocitos y así nacimos nosotros y las estrellas, insistes Marcel intentado quedar el último en cerrar el tema.

— Entonces él, sin pensarlos dos veces, hace un gesto con la mano lanzando la inexistente piedrecita y le grita:¡Pues ahí tienes el universo! Indicando que se lo tiraba al plato de sopa que tenía Laia a mitad de comer.

La solución:

— Pero la pequeña reacciona con la sagacidad propia de esa edad en que todo es emocional y sincera espontaneidad que permite decir ¡no! a lo inexplicable

— Laia emite un ¡”Glup”! al tiempo de gesticular con la boca y hace el gesto de tragarse la piedrecita que virtualmente le había lanzado Marcel.

— Marcel, mira: ¡Ya me lo he comido, ves… ¡ya no hay universo!… ¡ ya no hay nada Le dice Laia a su hermano intentado ser ella la que definitivamente acaba la metafísica discusión.

— Marcel se queda sin respuesta.

— La abuela también atónita ante la racionalidad en la respuesta de la pequeña.

— Los tres resuelven seguir cenado. Tragado el problema solo queda la “nada”.

Es evidente que cuando un problema se basa en incertidumbre y no tiene solución por falta de planteamientos reales para poder solucionarlo, es mejor tragárselo y a otra cosa.

- Estamos en España inmersos en una situación donde el progreso y siguiendo así la libertad, con una muerte anunciada por la crisis, más de valores que económica en sí. Situación con muchos problemas y quienes deben de resolverlos no visionar lo útil de lo innecesario. No resuelven y dejan pasar el tiempo. Hoy problemas que son el negocio de unos pocos (los financieros) que les permiten aún hoy hacerlos aún más ricos. Manejando los problemas como si se tratase de un puzzler perverso que repercute en la sociedad congelando ya el progreso social y pronto la libertad del pueblo.

- La sociedad muy pronto va a obligar a que se engullan los problemas que nos han y creado. Tragarse las alternativas coaccionarías quienes las proponen aplicar a los demás y no a ellos que intoxican esa democracia que es la “ley del más fuerte” para unos y la miseria presente y venidera para la mayoría. La sociedad de la justicia tiene que tragarse sin contemplaciones a quienes han creado y mantienen problemas para con los demás.

- Pero mal lo tenemos, porque lo malo para la mayoría sigue siendo bueno para quienes tienen el poder psicológico y físico de decidir lo que se elimina o debe de perdurar. Nos venden como solución “la nada”. Ellos controlan la sociedad del trabajo que es “otra nada”, mientras menos trabajo haya logran alinear por inactividad a millones de parias que “la nada” los aborrega y amansa por carencia de opinión y valentía para plantar cara y hacer que se traguen el “universo de injusticias” quienes lo han construido. Muchos son los que idiotizados no dedican ni un minuto al día para plantearse la pregunta clave para tener una oportunidad que les permita asegurar su futuro: ¿De dónde vengo? ¿Quién decide mí futuro? ¿Donde acabaré?…

- Cómo dice Nassim Taleb al respecto que cuando la sociedad reaccionara con fuerza antifrágil: “… En algún momento, las masas se transformarán cegadas por la ira y la sensación de ultraje, espoleadas por el heroísmo de unos cuantos mártires dispuestos a sacrificar su vida por la causa aspirando a convertirse en mártires (aunque realmente no lo vean como un sacrificio).”[1]

- Gente hasta ahora intocable, de forma voluntaria o impuesta tiene que empezar a tragarse los problemas que ellos han creado.


[1] Obra: Antifrágil; pág.76; Ed. Paidós